No es seguramente la mejor película de Woody Allen, pero Vicky, Cristina, Barcelona, logra su objetivo: que se hable de infidelidad, de tríos, de sexo, de amor... De lo que no se habla con tanta sencillez es del tema de la película: la infelicidad, la insatisfacción, la frustración, como se prefiera llamar. Al menos no giraron alrededor de ese asunto la conversación ni las impresiones de mis acompañantes. Pero es el tema.
Vicky, por cobardía --qué malo vivir con miedo--, será infeliz. Aceptará su vida rutinaria, y penará pensando en lo que pudo ser y no será. Cristina, por imperio del tedio producido por su insaciable apetito de experiencias, otro tanto, pues no halla su lugar, arrastrada en una espiral sin rumbo.
Si la búsqueda frustrada o el miedo que atenaza y la aborta son las opciones, el panorama no puede resultar menos halagüeño.
Mejores explicaciones, en comentarios, por favor.
Vale.
Giulia y los Tellarini, banda sonora underground de la película, para leer con música de fondo.
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viernes, 21 de noviembre de 2008
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